Llegó el verano y las vacaciones pero ninguna quiere llegar blanca a la playa, no te preocupes, te daremos algunos tips para lograr un bronceado equilibrado cuidando tu piel.

Siempre antes de ir a la playa no olvides protegerte con sombreros de ala ancha, sombrilla y anteojos de sol pero todo esto no es suficiente, para prevenir las quemaduras de sol o el bronceado desparejo, si o si es necesario que cuentes con un protector solar.

Estos protectores solares se pueden encontrar en loción, gel, spray u otro tópico, ayudan a proteger la piel absorbiendo o disipando los rayos UVA y UVB, evitando así las quemaduras aunque ningún protector brinda una protección absoluta del 100%.

Como elegir el protector solar?

El Factor de Protección Solar (FPS) da cuenta del tiempo que tardará la piel cubierta con una pantalla en enrojecerse, con respecto a la que no fue protegida con ningún producto. Esto significa que la piel de una persona que se aplicó un protector solar factor 30 tardará 30 veces más en enrojecer que la de alguien que no usó ninguna pantalla.

Dependiendo el tipo de piel varia el factor de protección que tenés que usar:

Fototipo I (tipo celta)

Se reconoce por tener la piel blanca, muy blanca y además los ojos claros y muchas pecas. Este tipo de piel se caracteriza por ser muy sensibles:

  • Siempre se quema y no se broncea
  • El enrojecimiento aparece alrededor de los 12 minutos de exposición
  • La persona presenta signos de envejecimiento temprano
  • Hay una tendencia a desarrollar diversos tumores benignos y engrosamiento de la piel.

Para el fototipo I se recomienda usar un factor de protección (FPS) de 80 a 100

Fototipo II (tipo germánico)

Correponde a una piel blanca, los ojos pueden ser claros (verdes o azules) o también pardos. Esta piel es un poco menos sensible se caracteriza por que:

  • Generalmente se quema y se broncea con dificultad
  • El enrojecimiento aparece a los 15 minutos
  • Presenta signos de fotoenvejecimiento temprano

Para este tipo de piel se debe usar uno con factor (FPS) 50 a 80

Fototipo III (raza caucásica)

Corresponde a aquellas personas con piel con tendencia a ser grasa y clara, los ojos marrones o quiza grises, y son castaños o rubios.  En ocasiones se quema aunque adquiere buen bronceado:

  • El enrojecimiento aparece a los 18 minutos
  • Tiene una ligera tendencia a desarrollar manchas en la piel
  • Tiene una mejor tolerancia a los rayos U.V.

 Se recomienda un bloqueador de factor (FPS) 30 a 50

 Fototipo IV (razas mediterraneas)

Este tipo de piel suele ser ser oscura o mate además de tener los ojos y el cabello también oscuros (pelo negro o castaño oscuro), raramente se quema y se broncea fácilmente; su piel en caso de quemarse es “morada” y no por mucho tiempo, pueden llegar a aparecer manchas.

Para este tipo de piel uno con factor (FPS) 20 a 30

 Fototipo V (amerindias o mestizas)

Cuentan con una piel oscura y mate, los ojos oscuros y el cabello muy oscuro o negro

  • Raramente se quema y se broncea muy fácilmente
  • El enrojecimiento aparece hasta los 28 minutos de exposición
  • Tiene facilidad para hacer manchas y el fotoenvejecimiento es tardío y leve

 Se puede usar un bloqueador con factor (FPS) 15-20

 Fototipo VI (negra)

Las personas con fototipo negro no se queman y la piel oscurece pareja; el enrojecimiento aparece entre 45 y 60 minutos y en ocasiones aparecen manchas.

Para estas personas se recomienda usar factor (FPS) 15 será suficiente.

Como elegir un protector solarSiempre que te expongas al sol tenés que usar un protector solar y colocártelo 20 minutos antes de salir, para una correcta absorción. Esto te permitirá lograr un bronceado leve, gradual y progresivo sin bruscos cambios que lo único que harán será que te “peles” la piel más rápido y pierdas el color.

Distribuí uniformemente el protector para que cubra todas las zonas de tu cuerpo que estarán expuestas al sol, prestando especial atención a aquellas que suelen estar más “tapadas” durante el año. No te olvides de la parte de arriba de las orejas, el empeine del pie y los costados de la malla.

Para lograr el nivel de protección indicado y la eficacia óptima, es necesario aplicar 2 miligramos de protector solar por cada centímetro cuadrado de piel (lo que equivale a más o menos media cucharadita pequeña de protector solar -1.2 ml- para la cara). En el caso de aerosoles, por ejemplo, son 18 pulverizaciones por área del cuerpo. Reducir esta cantidad va a disminuir considerablemente el nivel de protección.

Es importante, además, elegir correctamente los horarios de exposición: evitá el horario entre las 11 de la mañana y las 16. Tomá sol en forma gradual e intermitente: ¡no te quedes dormida con los auriculares puestos, porque vas a ser un tomate! Tenés que renovar el protector cada dos horas y, si transpirás mucho, hacés deporte o te metés al agua, volvé a aplicarlo.


Buenos hábitos

Para ayudar a tu piel a mantener un buen y saludable bronceado, es fundamental tomar mucha agua para recuperar las sales minerales y evitar una posible deshidratación: entre 3 y 4 litros diarios es lo ideal para compensar un día de sol.

Además, elegí aquellos alimentos que contribuyen a lograr el tono que querés. Estos días de calor no pueden faltar las ensaladas de tres colores y las frutas frescas.

La vitamina E juega un rol esencial en la protección de la membrana de todas las células del organismo, ya que bloquea el paso de los radicales libres, que producen la oxidación de las células y, con esto, un envejecimiento prematuro). Por eso, tiene propiedades antioxidantes y contribuye en la ralentización del envejecimiento cutáneo.

La vitamina C es sumamente adecuada, ya que la primera protege las fibras de elastina y colágeno de la piel (ayudando contra los daños que puede causar la radiación solar).

La zanahoria, el perejil, el tomate, el mango, las calabazas, la espinaca y el brócoli contienen betacaroteno, un componente fundamental que se transforma en vitamina A en el organismo, que lo asimila en el intestino delgado y se acumula en el hígado en forma de retinol, el cual da color a nuestra piel y sirve de protección frente a la acción de los rayos ultravioleta.

Con el pescado y los frutos secos podrás sumar Omega3, que ayudará a mantener tu piel hidratada gracias a una serie de ácidos grasos esenciales.

Por último, es importante que no pierdas de vista los geles o cremas hidratantes, que calman la piel luego de la exposición solar, preservan su deshidratación y permiten conservar un bronceado por más tiempo. Por lo general, se aplican por la noche antes de dormir.

 

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