ultracavitación

La Ultracavitación: es el método no invasivo más novedoso para eliminar grasas y celulitis mediante la aplicación de ultrasonidos. Esta técnica muestra resultados visibles desde las primeras sesiones, tanto en la reducción de cm. como en la disminución del aspecto de la piel de naranja.

La emisión de ultrasonidos en la ultracavitación se realiza con un equipo médico sobre la superficie externa de la piel. No provoca dolor, ni malestar. No deja marcas. Actúa produciendo cambios de presión en el líquido intersticial del tejido graso, generando microburbujas que destruyen las células grasas por la sobrepresión ejercida y se eliminan de forma natural a través de los sistemas urinario y linfático.

Es justamente por este proceso que se lo compara a la liposucción, porque de su correcta aplicación,se conseguirán excelentes resultados en el tratamiento de la  obesidad  localizada tan difícil de resolver. Actúa en forma muy satisfactoria en la celulitis, ya que en esta patología  los adipositos están naturalmente comprimidos por la excesiva acumulación de líquidos, por lo que su aplicación provoca una mejoría excelente.

Para que se produzca este proceso, el ultrasonido debe alcanzar 20W como mínimo hasta  30W de potencia como umbral máximo, pues lo que  se busca es la implosión de la célula  grasa para su posterior estallido. Un equipo de potencia inferior no provocaría el procedimiento, pues sería como  querer romper una roca  con el palo de una escoba.

Es un método ideal para combatir grasa superficial y acúmulos grasos localizados que permite reducir hasta 2 cm. por sesión.  Además, al no requerir intervenciones quirúrgicas, no existe un período de reposo, lo que permite disfrutar de este tratamiento sin consecuencias negativas.

Cada sesión de Ultracavitación tiene una duración de entre 30 a 45 minutos, de acuerdo a la extensión de la zona a tratar. El tratamiento abarca de 8 a 12 sesiones, dependiendo de cada paciente y se recomienda realizarlo con intervalos de una semana a quince días.

Primero se aplica un gel reductor y luego el ultrasonido. Terminada la sesión, unos relajantes masajes de drenaje linfático o unos minutos de presoterapia completan el tratamiento favoreciendo la eliminación de las grasas destruidas.

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