Cada día es más simple tener acceso a algún tratamiento estético que mejore el aspecto físico retrasando y reduciendo los efectos del envejecimiento, pero al mismo tiempo las malas experiencias se multiplican dejando consecuencias físicas y psíquicas muchas veces irreversibles en las personas.

Hay algunas precauciones básicas y primordiales que la gente debe considerar para que esto no suceda permitiendo que se hagan realidad sus objetivos de mejoría.
Lo más importante es tener mucho cuidado y ser extremadamente selectivo a la hora de elegir un profesional. En efecto, en muchos de los procedimientos no invasivos el paciente no es atendido por un médico, cuando ésto ocurre es imprescindible previamente escoger a alguien que tenga una sólida formación sobre todos los temas relacionados con la piel, el cuerpo y el rostro, y que pueda además dar prueba fehaciente de que ha aprendido en espacios académicos reconocidos mediante la mostración de las debidas certificaciones de estudios.

 

Paralelamente es fundamental que el espacio en el que se realizan los procedimientos esté habilitado, en buenas condiciones y con el equipamiento necesario, no sólo para lograr buenos resultados sino para resolver las posibles y eventuales complicaciones que pueda tener el paciente . Éstas cuestiones no son menores y en muchos casos cuando acontecen suelen ser motivo de terribles consecuencias para algunas personas.

 

En una época como la actual en donde los medios muestran a diario una profusa y variada información mayormente carente de sustento científico es oportuno que la gente comprenda que la elección del camino más corto para lograr un buen resultado estético no es el que finalmente lo conduce al fin buscado.

 

Dr. Claudio Sarra
Director Académico del CACE  -Consejo Argentino de Ciencias Estéticas
www.caceglobal.org

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