Corrientes Rusas

Las corrientes rusas fueron descritas y estudiadas por el profesor Kotz hace ya varias décadas, debido a su capacidad de lograr importantes cambios en el trofismo muscular. Técnicamente se trata de corrientes de media frecuencia moduladas con señales de baja frecuencia: la corriente de frecuencia media tiene como objetivo la disminución de la resistencia o impedancia cutánea, permitiendo a la señal de baja frecuencia actuar en profundidad sobre la musculatura. El empleo de las corrientes rusas lejos está de pertenecer exclusivamente al campo de la rehabilitación, ya que estas corrientes fueron incorporadas a la estética debido a su capacidad de producir hipertrofia muscular, por lo que representan una importante herramienta en aquellos tratamientos en los que el objetivo se centra en la tonificación de músculos fláccidos o en la modelación de los contornos corporales.

 

Utilización de las corrientes rusas

Al igual que la corriente interferencial, las ondas rusas vencen la impedancia de la piel por su frecuencia elevada (alrededor de 2500 Hz.), permitiendo su acción a gran profundidad, sin alterar la sensibilidad cutánea. Debido a sus características, las corrientes rusas son empleadas cuando el objetivo perseguido es la obtención de altos niveles de fortalecimiento muscular, el cual en ocasiones es acompañado de hipertrofia de la musculatura estimulada. La importancia terapéutica de su utilización radica en su capacidad de lograr notables cambios en el trofismo y función muscular, ya que estas corrientes consisten en estímulos eléctricos mantenidos y uniformes, altamente tonificantes y a la vez modeladores del contorno corporal, razón por la cual esta modalidad eléctrica es elegida tanto en la Fisioterapia como en la Estética. Las corrientes rusas se utilizan en el abordaje de la musculatura cuya inervación se halla intacta, y mediante su aplicación es posible lograr un mantenimiento de la flexibilidad, reducción del grado de atrofia (por ejemplo, en zonas lesionadas) o estimulación del aumento de la fuerza muscular.

 

Las principales indicaciones de esta modalidad terapéutica son:

* Atrofias por desuso.
* Periodos de inmovilización post-yeso.
* Fortalecimiento en procesos post quirúrgicos.
* Procesos post traumáticos (contusiones, esguinces, etc.) con el objetivo de fortalecer la musculatura durante la etapa sub-aguda.
* Hipertrofia muscular progresiva.
* Rehabilitación deportiva.
* Flaccidez y modelación de contornos corporales.
* Levantamiento e hipertrofia de glúteos.

 

Dinámica de las sesiones de corrientes rusas
La dinámica de las sesiones es la misma para ambos tipos de corriente, debido principalmente a que su acción terapéutica es similar. En la rehabilitación, la frecuencia de las sesiones debe ser diaria, variando el tiempo de las mismas según las características previas de la musculatura estimulada. Estas diferentes variables son especificadas en el apartado “Protocolos de tratamiento”. En el campo de la estética, por su parte, el tiempo de estimulación variará en función de la capacidad de respuesta del músculo o grupo muscular estimulado, pudiendo alcanzar valores altos (15 – 20 minutos) en aquellos pacientes entrenados o que practican deportes con cierta frecuencia. En pacientes sedentarios deberá trabajarse con tiempos prudentes, recomendándose incluso un trabajo muscular intercalado con periodos de pausa a los fines de otorgarle a los músculos involucrados en la terapia el tiempo necesario de descanso, evitando de este modo la aparición de fatiga muscular. En este tipo de pacientes se recomiendan dos series de 8 a 10 minutos, con descanso de 3 a 5 minutos entre cada serie.

 

Contraindicaciones
Es destacable lo seguras que resultan las corrientes interferenciales y las ondas Rusas, debido a que pertenecen al grupo de las corrientes bidireccionales, sin componente galvánico, disminuyendo así el riesgo de producir sensaciones displacenteras. Por otro lado, las características intrínsecas de su mecanismo de generación y origen, hacen que no existan molestias significativas que obliguen a discontinuar el tratamiento, y que ocasionen dolor.

*Pacientes portadores de marcapasos.
* Zonas de la piel que presentan heridas abiertas o micosis.
* Presencia de prótesis metálicas subyacentes de localización superficial, si el paciente experimenta sensaciones dolorosas.
* Zona abdominal en pacientes embarazadas.
* Procesos neoplásicos coexistentes.
* Isquemia por insuficiencia arterial (*).
* Úlceras varicosas (*).
* Tromboflebitis (*).
* Síndrome febril, Procesos infecciosos.
* Pacientes epilépticos.
* Sobre órganos de los sentidos.
* Zona genito-urinaria en caso que la paciente tenga colocado un DIU.

 

Las corrientes rusas están conformadas por una especial forma de onda y frecuencia, que gracias a una particular modulación, es capaz de alcanzar músculos muy profundos con grados de extrema flaccidez y hacerlos trabajar con mucha intensidad pero con baja sensación, sin alterar la sensibilidad cutánea.
La razón de su eficacia reside en que actúa simultáneamente a nivel del tejido muscular, del panículo adiposo y del sistema circulatorio periférico venoso y linfático.
Sobre el musculo induce una forma especial de trabajo isométrico que refuerza la acción reafirmante e incrementa el metabolismo, provocando un consumo energético del organismo quemando calorías y corrigiendo la flaccidez, y aumentado la tonicidad muscular.
Sobre el panículo adiposo favorece la movilización de los depósitos grasos y degradación de las grasas almacenadas, produciendo reducción del contorno corporal.
Sobre el sistema circulatorio favorece la reabsorción y movilización de líquidos retenidos aumentando considerablemente el drenaje linfático, resultando en una acción directa sobre la celulitis y los edemas, que sumados a los otros efectos mejoran el típico “poceado” de la celulitis.
Este método de tratamiento es seguro y no tiene efectos indeseables, ni efecto rebote posterior.
Es recomendable realizar un mínimo de 2 a 4 sesiones de 30 minutos por semana, y no menos de 12 a 16 sesiones según cada caso en particular, además es recomendable combinarla con otros métodos de tratamiento.
Con estas características, las corrientes rusas producen una hipertrofia muscular, mucho más marcada que con otras técnicas de estimulación en electrogimnasia. En base a ello se han logrado aumentos considerables de la fuerza en deportista de talla mundial del orden de un 15 a 30%.

 

Estas corrientes se caracterizan por tener una marcada acción exitomotriz, ya que por su mecanismo de acción ele estimulo se produce en el interior del tejido muscular accediendo además a niveles de profundidad normalmente no alcanzados con otros sistemas de electroterapia.
Con este equipo se logran contracciones involuntarias e indoloras a un ritmo y calidad de contracción no alcanzados con la gimnasia.
Las ondas rusas son muy utilizadas en tonificación y elevación de glúteos a su vez la utilización del equipo por un tiempo aproximado de 30 minutos produce una activación del metabolismo celular local generando una reducción y modelación en la zona a tratar así como también nos ayuda a la reducción de la celulitis.

 

Programas:
Hipertrofia
Fortalecimiento
Celulitis
Estimulación personalizado

(*) Si bien se ha mencionado que el empleo de estas corrientes es aconsejable para lograr un estímulo circulatorio, estos tratamientos se aplicarán sólo en presencia de condiciones anatómicas y fisiológicas normales, pero bajo ningún punto de vista deberá realizarse electroterapia en zonas isquémicas por claudicación vascular ni ante presencia de patología de la pared vascular.

 

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