El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar las estructuras dentales sin propósitos funcionales. El bruxismo afecta entre un 10% y un 20% de la población y puede conllevar a dolor de cabeza y músculos de la mandíbula, cuello y oído. Una forma de tratar este hábito es con terapias antiestrés.
Existen 2 tipos de bruxismo: céntrico y excéntrico; y pueden ser nocturno y diurno, por lo general, el paciente bruxómano nocturno no es consciente del problema, y los datos de esta parasomnia proceden de los compañeros de cama o habitación alarmados por el ruido de los dientes, y también de los dentistas que observan la destrucción del esmalte y la dentina.
El bruxismo es una enfermedad psicológica que afecta a la anatomía de las personas, por ese motivo, tiene dos tratamientos, uno psicológico y otro odontológico. Aunque puede ser un problema facial, siempre se recomienda que lo trate un psicólogo o psiquiatra para poder combatirlo desde varios enfoques.
Lo ideal es que las personas aprendan relajación muscular progresiva y practicarla antes de dormir. Esta costumbre, si bien no elimina por completo el bruxismo puede reducir la tensión en un 50%. Durante el día, la persona debe ser capaz de detectar la tensión muscular y trabajar en la misma para eliminarla, distendiendo los músculos faciales.
Dentro de los factores psicológicos lo primero que habría que tratar es el estrés, problemas de sueños, etc. y  su tratamiento depende de la edad y de las condiciones de vida del paciente.
“El bruxismo también podría deberse a problemas del sueño, utilización de ciertos medicamentos como narcolépticos, consumo de droga, consumo de alcohol y tabaco, incluso hay estudios que demuestran que personas que consumen alcohol y tabaco son más propensas a la enfermedad, también podrían existir factores genéticos“.
Hay casos en que la prevención es fundamental, tales como en los de las caries dentales y las enfermedades de la encía, no obstante el bruxismo es un hábito involuntario de difícil prevención.
Las actuaciones preventivas se encaminarán principalmente a reducir las posibles consecuencias del hábito de apretamiento y rechinamiento. El bruxismo llegaría a ser una enfermedad peligrosa si no se la tratara a tiempo, ya que la persona podría impedir conciliar el sueño o terminar sin dientes.
De acuerdo a su agresividad y establecimiento en el paciente y para un mejor diagnóstico y tratamiento podemos clasificar los hábitos (bruxismo en cualquiera de sus formas, succión de dedo, labio o carrillo y onicofagia) de la siguiente manera:

 

* Grado I (Hábito Incipiente)

* Grado II (Hábito Establecido)

* Grado III (Hábito Poderoso)

 

Video relacionado
http://www.youtube.com/watch?v=058Ftwpnb4k
Para mas info visita Http://www.dentaladvance.com.ar
Dr. Aimone Diego Aquiles
Dental Advance Clínica Estética Odontológica.

Compartir

Dejar respuesta

*