Puede resaltar nuestra belleza o ser nuestra peor pesadilla. Para muchos, es un rasgo de personalidad que adoran; para otros, un trauma. La nariz siempre está en foco cuando de estética se trata: más chica, más grande o parecida a la algún famoso se encuentra entre los cambios más solicitados a los cirujanos plásticos. En esta nota, despejamos tus dudas.

 

Sin ella, la fealdad de Cyrano de Bergerac hubiese sido menos seductora. Sin ella, ¿qué haría tan especialmente hermosa a Barbra Streisand? Sin ella, muchas generaciones no hubiésemos podido disfrutar de la historia de Pinocho… Puerta de entrada a los aromas del mundo, desde siempre, la nariz ha sido considerada una parte fundamental del rostro y una de las claves de la belleza.

¿Cuántas veces dijimos –o nos dijeron- “no te operes la nariz que te va a cambiar la personalidad”? Justamente de eso se trata de nuestra personalidad y de todo aquello que nos molesta o no nos satisface. “Quienes deciden realizarse una rinoplastia están en la búsqueda de verse y sentirse mejor. Y esa es una forma de evolucionar y crecer, de autoafirmarse, ya que no es fácil decidirse a entrar a un quirófano venciendo los miedos y las inquietudes”, le explica a Entremujeres el cirujano Fernando Felice.

Y vos, ¿cuál elegís?
La nariz es uno de los rasgos más característicos de cada persona y es una de las partes más particulares del rostro: no hay dos narices exactamente iguales, aunque sí parecidas. Existen diferentes gustos respecto a lo que se considera bonito o atractivo estéticamente. “Si se realiza una investigación sobre qué tipo de nariz prefieren hombres o mujeres, el estudio puede arrojar diferentes resultados en distintas partes del mundo, pues se toma en cuenta la tradición cultural y la valorización estética de cada tipo de rasgo físico”, dice el doctor Felice. Y agrega: “En la práctica diaria, se puede decir que los hombres -en su mayoría- buscan una nariz recta y sobria y las mujeres, también rectas pero un poquito más respingadas”.

Que los famosos son modelos de imitación no es ninguna novedad. Y en lo que a narices se refiere, no hay excepción. Angelina Jolie, por supuesto, lleva la delantera entre las narices preferidas por las damas. En cuanto a los varones, la cosa está más dividida: “La nariz romana, como la del actor Tom Cruise, connota una personalidad ambiciosa, valiente y de pensamiento claro. Ahora, además, con el furor de Harry Potter, a la nariz aguileña se le atribuye un simbolismo de estratega y de inteligencia empresarial. Hoy por hoy, son los modelos más pedidos”.
Sin embargo, todos los profesionales consultados acuerdan en un concepto que sintetiza el doctorFernando Felice: “Un cirujano no debe realizar una rinoplastia si el paciente no tiene defectos a corregir o si el cirujano pesquisa que el motivo de la cirugía sólo es tener o imitar la nariz de un actor, cantante o famoso determinado”.

Nariz perfecta, ¿nariz ideal?
La cirugía estética tiene como misión mejorar nuestra calidad de vida. Y la rinoplastía no es ajena a este objetivo: “Hay muchas estructuras en la pirámide nasal que pueden distorsionarla, ya sea como resultado del crecimiento y desarrollo de nuestro cuerpo, como a consecuencia de un traumatismo que altere su forma. Lo primero y principal en este tipo de cirugía es conocer en detalle qué es lo que no le gusta al paciente de su nariz y qué problemas le genera tal como está”, dice el doctor. Y agrega Felice: “Los casos que deben operarse son aquellos en los que realmente hay una alteración ósea o cartilaginosa y mediante la corrección de la cual se puede ofrecer al paciente un resultado natural”.

Natural. Esa es la palabra que mejor define un resultado esperado y esperable. “Luego de una rinoplastia la nariz debe lucir natural; el objetivo es que el paciente sienta que tiene una linda nariz, acorde a sus rasgos faciales. Por otro lado, es fundamental que las personas que vean a ese paciente operado no noten la cirugía”, detalla Felice.

Si es algo que sentís que afecta tu vida y estás pensando en hacerte una rinoplastia, no pienses en lo que dirán los demás ya que la belleza es algo subjetivo. Lo más importante es escucharte y escuchar al cirujano que elegiste para consultar: pensá en lo que te gustaría ver reflejado en el espejo, consultalo con el profesional y decidan en conjunto.

“No hay que olvidarse de que lo perfecto, es enemigo de lo bueno; no hay que buscar imposibles. Con los avances de la cirugía estética, donde los procedimientos se hacen con inmoanalgesia, con menores riesgos, sin requerir internación y con avanzadas normas de bioseguridad, estos deseos de tener una nariz que nos haga sentir bien pueden transformarse en una realidad”, concluye el doctor.

Asesoró:

Dr. Fernando Felice, cirujano plástico y director del Centro de Estética Vesalio.

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