IONTOFORESIS O ELECTROFORESIS
La iontoforesis o electroforesis consiste en la introducción de medicamentos a través de la
piel, aprovechando los efectos polares de la corriente galvánica, o en la facilitación del
transporte de drogas moleculares a través de la piel bajo la influencia de un campo eléctrico
externo continuo o pulsante.
Englobamos la iontoforesis dentro de las corrientes curativas, no estimulantes, y se puede
definir como el procedimiento terapéutico consistente en utilizar una corriente eléctrica
unidireccional para hacer penetrar dentro del organismo, sin interrupción de continuidad
cutánea, los iones activos de un medicamento o preparado químico, mediante la utilización
de corriente galvánica.
De esta forma conseguimos la introducción de medicamentos en el cuerpo humano de
manera incruenta.
La iontoforesis tiene las ventajas de la administración pasiva transdérmica, pero además
tiene otras ventajas como:
• Facilita la introducción de componentes en forma iónica y de alto peso molecular
que no pueden penetrar pasivamente a través de la piel.
• Aumenta el índice de penetración.
• Disminuye el tiempo de acción de la respuesta al reducir el tiempo de absorción.
• Con concentraciones máximas y mínimas plasmáticas, mantiene una liberación
sostenida de la droga con el mismo nivel terapéutico.
EFECTOS BIOLÓGICOS
Los efectos biológicos se detectan a nivel local, ya que con la introducción de
medicamentos mediante iontoforesis, éstos se depositan en las capas superficiales de los
tejidos, lo que determina unos efectos más lentos y sostenidos. Podemos conseguir efectos
biológicos intrínsecos, que serán los propios de la corriente galvánica, tanto polares como
interpolares, como vehículo inductor del preparado medicamentoso o producto químico, los
efectos farmacológicos son los inherentes al medicamento que se introduce en el organismo
y que están ligados a la cantidad y calidad de los iones que atraviesan la piel. La
penetración es muy superficial, de 1 a 3mm, y la eliminación se realiza por las vías de
eliminación general, una vez producida la absorción del medicamento.
PENETRACIÓN Y ELIMINACIÓN DE LOS IONES
La epidermis es una barrera poco permeable a la introducción de los iones. De aquí que
éstos penetren por la vía más fácil, que son orificios glandulares sudoríparos y sebáceos, En
las glándulas sudoríparas la conducción es mayor que en las sebáceas (las excreciones
sudoríparas son ricas en sodio y potasio y por ello conducen mejor las grasas), por lo que se
produce mayor introducción de los iones.
Al pasar la dermis, los iones se difunden desde la hipodermis al resto del organismo.
Dependiendo de esta penetración, pueden clasificarse en dos grupos:
A. Iones no di fusibles. Son los que quedan en el lugar de la penetración y allí
permanecen sin difundirse (anestésicos). Permanecen durante varios días en el
tejido celular subcutáneo metabolizándose lentamente permitiendo así una acción
terapéutica de larga duración.
B. Iones di fusibles. Atraviesan el tejido celular subcutáneo y llegan al torrente
sanguíneo difundiéndose por todo el organismo (yodo, estricnina).
Estos medicamentos se introducen en pequeñas cantidades y actúan a poca profundidad,
por lo que la iontoforesis se utiliza como tratamiento local.
La eliminación de los iones se realiza por las vías naturales, dependiendo únicamente del
ión de que se trate. Labatut demostró la eliminación del litio por la orina.
Actualmente se piensa que la epidermis no es un lugar de depósito del medicamento
suministrado por iontoforesis, sino que es la micro circulación cutánea la que regula la
absorción.
TÉCNICAS DE APLICACIÓN
Para que se produzca la introducción de compuestos en el interior del organismo es
aconsejable que se utilicen soluciones electrolíticas, ya que es necesario que las sustancias
que se van a introducir estén en forma de iones. En definitiva, la corriente galvánica sólo se
va a utilizar como vector de transporte.
Pueden utilizarse tanto soluciones acuosas como pastas o pomadas preparadas, pero es
necesario que se disocien en iones para que se produzca una penetración en el organismo.
Para la aplicación de los tratamientos de iontoforesis se necesita un aparato generador de
corriente continua.
Una vez conocida la polaridad denominaremos electrodo activo al portador del
medicamento, y electrodo indiferente al otro. La medicación siempre se colocará debajo del
electrodo activo.
Cuando el fármaco que aplicamos está en forma líquida, se colocará empapando un
material absorbente (algodón, gasa, etc.) que utilizamos como superficie intermedia entre el
electrodo y la piel, procurando que el contacto sea uniforme para evitar concentraciones de
corriente.
Una vez conocida la carga de los iones, sea positiva o negativa, se colocará el medicamento
en el electrodo de la misma carga; es decir, si el medicamento tiene carga negativa se
colocará en el electrodo negativo, puesto que el fin perseguido es la introducción de una
sustancia a través de la piel, y es posible porque los polos opuestos se atraen, pero los de la
misma carga se repelen y de esta forma el rechazo de los iones se producen hacia el interior
del organismo.
Si el medicamento está en forma de pomada o gel, se deposita directamente sobre la piel y
se cubre posteriormente con una compresa húmeda con agua destilada, siguiendo la misma
sistemática anterior.
En caso de no conocer la carga de la sustancia que queremos introducir en el organismo,
aplicamos el fármaco en la zona de los electrodos, hacemos pasar la corriente galvánica
durante el tiempo establecido, e invertimos la polaridad haciendo pasar de nuevo la
corriente durante el mismo tiempo.
El electrodo indiferente consiste en un gel conductor que se adhiere a la piel.
Independientemente de la técnica que se vaya a emplear, debemos prestar mucha atención a
la piel del paciente.
Colocaremos el electrodo activo sobre la zona que se va a tratar y el indiferente, opuesto a
él o a corta distancia y separado de la piel por una esponja empapada en solución salina.
La duración del tratamiento dependerá de tres factores:
• Tamaño de las placas de electrodo en cm2.
• Concentración del medicamento en mg.
• Intensidad empleada durante el tratamiento.
Generalmente se comienza el tratamiento con intensidades bajas que iremos subiendo
progresivamente según la tolerancia del paciente.
Cuando la piel de la zona que se va a tratar presenta heridas o pequeñas excoriaciones se
protegerá con esparadrapo o papel parafinado para evitar que la corriente se concentre en
este punto produciendo quemadura.
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