La magnetoterapia es conocida por sus usos en kinesiología y rehabilitación, por su gran poder antiinflamatorio y regenerador entre otros, pero también se puede utilizar en estética. Aunque su uso no sea muy difundido hasta el momento, es importante reconocer las grandes mejoras que se obtienen en algunas patologías fuera del ámbito kinesiológico.

Celulitis, acné, rosácea, estrías, varices y arrugas son algunos de los tratamientos que se pueden tratar gracias a los campos magnéticos.

En cuanto a la celulitis, sería efectivo principalmente en la celulitis edematosa, ya que el magnetismo ayudará a reducir el edema localizado. En el caso de una celulitis compacta o mixta, se debería trabajar en conjunto con otros equipos como puede ser ultrasonidos de 3MHz, para lograr disminuir el tamaño de las células adiposas hipertrofiadas y mejorar la calidad y elasticidad de los tabiques fibrosos.

Existen diferentes tipo de acné, inflamatorio, vulgar, conglobata, etc., la acción del magnetismo en este caso sería lograr la desinflamación de la células, obteniendo así una piel lista para poder realizar extracciones o proceder con otros tratamientos. Es importante acompañarlo de tratamientos sebo-reguladores como puede ser la aplicación de productos secativos en gabinete y domicilio del paciente, y también tratamientos exfoliantes y renovadores para lograr afinar la piel, eliminando la hiperqueratosis y  cicatrices que suelen aparecer en esta patología.

La magnetoterapia puede utilizarse también como tratamiento antiage, ayudando a reactivar y aumentar el metabolismo energético celular, que permitirá la reabsorción de productos en mayor profundidad, además de aumentar la producción de colágeno. Este tratamiento puede combinarse con terapias como radiofrecuencia, para lograr una mayor y más rápida mejora en cuanto a la calidad de la piel y su tensión. Es importante remarcar que el magneto, cumple una función anti envejecimiento, es decir, se utiliza principalmente a modo preventivo.

La acción desinflamatoria de esta terapia también es de gran ayuda a la hora de disminuir los eritemas o flushing propios de las pieles con rosácea, ayudando también a la regeneración de los capilares sanguíneos, que se ven afectados en esta patología.

Por último, las várices también pueden ser tratadas con magnetoterapia y obtener así la desobstrucción del sistema venoso y la mejora en cuanto a  la elasticidad de las paredes vasculares. Para la realización de este tratamiento se recomienda contar con autorización y apoyo médico.

Noelí Belén Mandrino
Técnica Dermatocosmiatra
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